UNA FECHA PARA LA CUMPARSITA
Por Juan Montero Aroca
Cuando se consultan las obras de quienes saben de tango en general se lleva el lector la sorpresa de que del tango más conocido, del más difundido, del más grabado, no se sabe con total seguridad ni siquiera el año de la composición. La obra de más alcance en el estudio del tango en general es la Horacio Ferrer (El libro del tango. Arte popular de Buenos Aires. Tomo I. Crónica, 1ª edición 1970 y 2.ª 1980, Barcelona, editor Antonio Tersol, p. 181) y en ella da por supuesto que el tango se compuso en 1917.
Las cosas cambiaron cuando personas muy importantes en el estudio y colección del tango pusieron en cuestión, primero, el año de la composición y, después, quienes fueron los primeros que la grabaron. Se trata básicamente de que Héctor Lorenzo Lucci (Il Papa), advirtió que de La cumparsita existían dos grabaciones, una de Roberto Firpo y otra de Juan Maglio, que eran de 1916. Y esto lo ratificó después Bruno Cespi (Il Vicepapa). Más en concreto, lo que dijo Lucci fue que la grabación de Firpo, que en su opinión debe ser la primera, pues en la etiqueta dice noviembre de 1916, lleva el número Disco Nacional 483b (integraban la orquesta: Violines, Agesilao Ferrazano y Cayetano Puglisi; bandoneón, Juan Bautista Deambroggio (Bachicha); piano, Roberto Firpo; y flauta, Alejandro Michetti), mientras que la de Maglio (Pacho), de la casa Era que prensaba en Porto Alegre (Brasil) después del inicio de la I Guerra Mundial, es el quinto registro de una serie de veintiséis temas iniciada en 1916. En síntesis, en los dos casos el disco lleva impreso el año 1916.
A partir de aquí se inició un debate que está aún lejos de finalizar. Podría decirse, ciertamente simplificando, que en un lado, el de la margen derecha del Río de la Plata, están los que sostienen que La cumparsita se compuso en 1916, y, en el lado contrario, en la margen izquierda, siguen sosteniendo que el año de la composición fue 1917.
b) En la margen derecha están los argentinos para los que si las primeras grabaciones de La cumparsita se hicieron en 1916 –dicen- no puede seguir sosteniéndose que el tango se compuso en 1917. El desarrollo de la tesis puede verse en Ricardo García Blaya, La cumparsita, en todotango, tangos y leyendas. La grabación de Alonso-Minotto no se discute que se produjo en los primeros días de mayo de 1917, aunque luego en los catálogos de la compañía Victor se presentara como novedad unos meses después.

FOTO DE DISCO DE ALONSO-MINOTTO
Y por si faltara algo se añaden dos datos: 1.º) Uno es el descubrimiento de la publicación de una partitura de La cumparsita, que se dice que es de 1916 y que se hizo en Montevideo (así Héctor Hernié en La historia de La cumparsita, publicado en la revista Tango, núm. 23), y 2.º) Luego está el dato indiscutido de que en los carnavales de 1917 Roberto Firpo estaba en Rosario, provincia de Santa Fe (Argentina), y no en Montevideo, dato que se desprende de modo muy claro de Francisco Canaro (en Mis memorias. Mis bodas de oro con el tango, Buenos Aires, 1999, pp. 73 y ss. la primera edición es de 1956).
b) A pesar de lo anterior, por otro lado, los expertos de la margen izquierda del Río de la Plata, los uruguayos, se siguen inclinado por 1917, aunque no se atreven a precisar exactamente el día.
La sobrina nieta de Gerardo Matos, Rosario Infantozzi (en el libro De Matos Rodríguez, La cumparsita, Montevideo, 2004, pp. 23 y ss.) insiste en 1917, y añade que se estrenó por Roberto Firpo precisamente el 19 de abril de 1917, un día de las que llaman Fiestas Patrias, que se corresponde con el desembarco de los 33 Orientales en 1925. En esta afirmación se limita a repetir lo que decía el propio Gerardo Matos, pero también debe decirse que Gerardo Matos no era una fuente fiable de información de los acontecimientos de su propia vida. Tenía el síndrome del mentiroso; no le importaba lo que dijeran de él, siempre que no fuera la verdad.

FOTO ROBERTO FIRPO
Si se parte de que Roberto Firpo no estuvo en Montevideo en febrero, de que sí estuvo en marzo y de que no estuvo en abril, siempre de 1917, que son datos incontestables, los expertos uruguayos tienen bases muy sólidas para sostener que el tango se estrenó en 1917. Desde luego, no el 19 de abril, pero sí un día no precisado de marzo. En corroboración de esta afirmación hay que estar a algo elemental como es la determinación de las fechas del carnaval de 1917.
Podemos afirmar que el carnaval de 1917 se celebró en la segunda quincena de febrero y podemos probarlo. En el semanario Tierra Gallega, editado en Montevideo, en el número de domingo, 18 de febrero de 1917, en primera página se dice: “Hoy comienza el efímero reinado de Momo”, de modo que el carnaval comenzó en esos días de la segunda quincena del mes de febrero.

VER PÁGINA DE TIERRA GALLEGA (pdf)
Si, como siempre se ha dicho, la “marchita” se preparó para los días de carnaval de 1917 por los integrantes de la Federación de Estudiantes de Uruguay, lo razonable es concluir que la composición estaba hecha para la segunda quincena de febrero. Faltaba entonces esperar a que una figura como Firpo llegara a Montevideo, lo que se produjo ya en marzo. Es cierto que establecer una fecha de estreno es “muy aventurado”, pero no lo es sostener que el estreno hubo de realizarse en algún día del mes de marzo.
Por otro lado los argumentos más fuertes a favor de 1917 son los de Boris Puga:
1.º) Roberto Firpo grabó La cumparsita el mismo día en que lo hizo con Sans Souci –que es un tango que Enrique Delfino compuso ya en 1917-, por lo que su grabación no puede ser de 1916.

FOTO ENRIQUE DELFINO
La grabación de Firpo de estos dos tangos se correspondió con las tomas 44 y 45. En 1917 Delfino estaba en Montevideo, a donde se había fugado en 1912. En Montevideo compuso algunos de sus tangos más conocidos, caso de El Apache Oriental de 1912, y Rancho viejo, Sauce llorón, Sans Souci todos de 1917. Si el tango Sans Souci no estaba compuesto en 1916 no puede seguir sosteniéndose el argumento de la etiqueta; que en ésta ponga 1916 no es algo determinante del año de la composición.
2.º) Además lo que ponía en la etiqueta de los discos en aquellos años era muy poco esclarecedor, pues las compañías discográficas no tenían precisión en las etiquetas, tanto que, por ejemplo, algunas de las grabaciones que Carlos Gardel hizo, sin duda, en 1917 aparecen a veces con discos en los que la etiqueta pone 1916.
En 1917, y para Odeón, Carlos Gardel grabó 25 canciones, incluido un solo tango Mi noche triste, lo que antes fue el tango Lita de Samuel Castriota al que puso letra Pascual Contursi y le cambió el título. Pues bien, partiendo de que no se discute que se trata de 1917 (así en Miguel Ángel Morena, Historia artística de Carlos Gardel, 5,ª edición, Buenos Aires, 2008, pp. 229-230), lo que ha sostenido Boris Puga es que en aquellos años las etiquetas no aseguraban nada, pues algunas de esas grabaciones tienen etiqueta de 1916. Más aún, la empresa de Max Glücksmann tenía tal jaleo en las etiquetas que el primer tango que graba Gardel lleva la etiqueta: Mi noche triste, matriz 89, año 1917, mientras que el segundo lleva esta etiqueta: Flor de fango, matriz 33, año 1918. Este jaleo es el que ha permitido sostener que el primer tango grabado por Gardel fue Flor de fango cuando no parece así.

PARTITURA DE URUGUAY
Hay que añadir, por fin que la partitura que se publica en Montevideo no parece de 1916, sino de 1917, aunque tiene pie de imprenta, pero lo importante es que el propio Gerardo Matos en una carta que dirige a Breyer Hermanos el 9 de mayo de 1917 se refiere a esa partitura, de los editores Arista y Lena, aduciendo que la habían sacado al mercado en esos días y sin su autorización (podrá verse Juan Montero Aroca, La cumparsita. Vida y Derecho en el tango más universal, en prensa, donde se examina todo lo relativo a la venta del tango). Esta carta no tendría sentido si la partitura uruguaya fuera de un año antes.

FOTO DE GERARDO MATOS A LOS 20 AÑOS
Está claro que el debate sigue abierto. Pero es muy significativo que la venta del tango se hiciera en abril y mayo de 1917, que es algo que está probado. Gerardo Matos estaba a su edad de 20 años sin un mango y con necesidades, muchas necesidades, y no es razonable creer que pudo aguantar un año con el tango en la mano y sin intentar venderlo. A esa edad se tiene mucha prisa en hacer dinero y se tiene la misma prisa en gastarlo.
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