...Desde el cruce del San Juan y Boedo antiguo que te vio llegar de pibe para regalarte todo el cielo, al que tu corazón hiciera verso abrazado a Pompeya. Y en la simple expresión de mi fervor hecho poema por la eternidad suprema de tu obra, llegue mi admiración total y agradecida, ¡Querido Barbeta irrepetido e irrepetible!, hasta el plano superior e intangible de existencia en el que pervive, como aquí y por siempre, la magia incomparable de tu pluma elegida....
"A Homero Manzi"
Estás en los fantasmas de mi fiel madrugada,
donde nacen los versos y me ronda el esplín.
Y se quiebra el silencio que llega de la nada,
con el siempre mensaje de tu Discepolín.
Regresan los paisajes de aquel Barrio de Tango,
que ayer se iluminara con tu Che Bandoneón
al que el Gordo Pichuco le dio emoción y rango,
fundiendo tu palabra con su gran corazón.
Ya suenan los acordes de El Último Organito
que acuna al Viejo Ciego sentado en el umbral,
y un trío de milongas llega hasta el infinito
desde aquel novecientos, triste y sentimental.
En un sueño de nube va la Negra María
con su Pena Mulata que niña la llevó
al cielo con Malena cantando su elegía,
junto a su voz de sombra y su sordo dolor.
Al final el Responso que Troilo te pariera.
Dios doliente en su fueye, presencia y soledad.
Eternidad y gloria, posteridad, quimera.
Homero, ¡esencia y alma de la porteñidad!.
Horacio Di Giuseppe
Roman C. de Barrio”
Capital Federal
Premio “Asociación Argentina Tango al Mundo”
“Elegía a Homero Manzi”
El cielo quedó en penumbra,
apagándose la estrella;
que alumbraba su camino,
por las calles de Pompeya.
Porque se marchó el Poeta,
a cantar en “tierra santa”;
mas su canto cual semilla,
floreció en cada garganta.
Contame si por las noches,
no lo ves en la “cortada”.
Acariciando las trenzas,
de alguna muchacha amada.
Sus versos pintan paisajes:
en los muros y en el cielo.
Mezcla de miel y de fango:
cantan los tangos de Homero.
La dulzura de los valses,
nos envuelven como un velo...
Y nos llegan hasta el alma:
caricia de terciopelo
Jinete de las Galaxias,
volaste buscando el cielo.
La tierra te quedó chica...
¡Era tan alto tu vuelo!
Teresa M. Gattuso de Ambrosino
“Luz de Luna”
Capital Federal
Premio: “Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas de Capital Federal y Gran Bs As”
“A Homero Manzi”
¡Que lindo sería¡ ¿vos te imaginás?
¡Sería tan lindo sentir que volvés!
¿Y si ahora...? ¿y si tal vez...?
¿Y si vuela un duende a poner el broche
y deja un regalo sobre este papel?
Ya cayó la noche,
suena entre las sombras bocina de coche...
Yo juego a inventarte, serio, ensimismado,
por siempre inspirado, dispuesto a tanguear
tus penas malenas que me harán llorar...
Mientras tanto, digo Manzi, digo Homero
y saluda mi sombrero...y te espero
por tango y milonga, mistonga,
o por vals fino y sutil
mientras tus musas chirusas
se alborotan y retozan
junto al paredón despierto
que ríe a ladrillo abierto...
¡Atención pido, caray!
Rumores de murga bajan por Garay,
candombe en tu nombre
invocando al hombre que debe llegar...
¡no desesperar!
Vendrás con el ángel que signó tu frente
con óleo de yuyos, arrabal, poesía,
abriendo portones, alzando barreras,
navegando en aguas de antiguas quimeras...
¡Pero...ahora...! ¿qué pasa?
¡Se avecina el alba, se muere esta hoja,
me sacude el alma la alarma, luz roja!
¡Ay, si pudiera, siquiera,
recostarme en tu vidriera!
¡Ay, por Dios, qué se habrá hecho
de la vida pura y mansa!
¡Ay, tristeza, que me alcanzas!
Es que, ya sé, no vendrás...
(¿será que nunca te has ido?)
porque adivino que estás, pertinaz,
en el instante fugaz,
soñando mis sueños que no tienen dueño
y vuelan perdidos por el callejón...
¿Sabés?, te lo digo, todo está guardado,
nada se ha borrado,
huellas de tus huellas están, han quedado
marcadas a fuego, sentidas, queridas,
en cada latido de mi corazón...
Manuel Horacio Raggi
“Carlos Layapa”
Capital Federal
Premio: “Foro de la Memoria de Pompeya – Pedro Joulie”
“Al Hombre y al Poeta”
Estás en los lugares
aquellos que estuviste,
aquí en este Pompeya
de azul y terraplén,
los paraísos lilas
cubren toda tu calle
y tus párpados cierran
el lento atardecer...
Lejos de la Avenida
te encuentro a cada paso
los ruidos se diluyen
y empiezo a renacer,
atravieso tus tangos
deshilvanando historias
y mi barrio es más mío,
y más tuyo también...
Recorro los jardines
de manos inmigrantes,
me pierdo en las cortadas
calladas del ayer
y a cada paso advierto
tu huella en los rincones
de entrar en el misterio
y de quedarse en él.
¿Qué me da Centenera
con su extraña tristeza?
los muros del Tronconi
la curtiembre de Esquiú,
son olores de infancia
imágenes de ausencia
que dentro mío vibran
de un Sur que estalla ardiente,
en lo que ayer fue quietud.
Qué tenía este barrio
de sapos y lagunas
que te envolvió en su fango
y te hizo de él,
o sería un pedazo
de tu austero Añatuya
que el día que te fuiste
te llevaste en la piel...
No sé que más decirte;
Homero, amante inquieto
amigo fiel y hombre
poeta ¿hay algo más?
porque cuando se dice
HOMBRE y se dice POETA,
se habla de alguien
que sólo, vivió por los demás.
María Cristina Scibona
“Aymará”
Capital Federal
Premio: ”Asociación Gardeliana Argentina”
“Informe para Homero”
Yo quería chiflarte, frate Homero
batir que me ocupé, como pediste.
Tus pobres criaturas tan heridas
no están abandonadas, sólo esperan
que vuelvas de tu viaje lungo, lungo...
En mi zabeca no te siento escriba
ni bardo gentil de buena verba.
Yo te veo pintor de pluma posta
que funda una ciudad a nuestra vista
con carros y matungos y glicinas
y estradas de empedrados y faroles.
Tordo de almas y tal vez partero
de los que antes no tenían gola
ni voz ni oficio ni manyamiento.
Tu universo está poblado de nostalgias
y de ciegos que miran hacia adentro.
Tus carreros son obreros del papel
Son cartoneros. Y el sur...
El Sur es una hembra codiciada
por manos de tahur inmobiliario.
De las minas, te cuento, que no esperan
que salen al encuentro de la davi
polentosas, luchadoras, siempre gambas
si el macho justifica ese laburo.
Las Malenas florecen de a racimos
hijas de drepas seguidores y tangueros.
Entonces te pregunto, frate Homero,
Si sos el trovador y no es chamuyo
De los barrios más taura y más porteños:
¿Cómo el destino te hizo santiagueño?
Mirta Krevneris
“Bruna”
Capital Federal
Premio: “Centro Cultural del Tango”
“Poema del Organito”
Fue el último –se sabe- que andaba por los barrios
desgranaba la tarde buscando algún final
Fue el último organito –lo trajeron andando
por veredas azules cansado de rodar...
Él que era verde y rojo, fileteado y pulido
con florcitas de nácar y estrellas de metal
quedó viejo y gastado, con el color vencido
por la bruma del río y el sol del arrabal...
El fiel organillero con su boina torcida
tenía una pipa oscura, un reloj y un tendal
de novias que en las calles buscaba como rosas
y una polquita hermosa que se oía al pasar...
El último organito se quedó en una esquina
empañando los vidrios celestes de ese bar
en donde Homero Manzi escribe todavía
en una servilleta de esta historia el final...
Silvia Spitalnik
“Gota de LLuvia”
Ramos Mejía - Buenos Aires
1° Mención del Jurado
“Tríptico a Homero”
Sí. Prometo esperarte para que tú me alcances
y seamos los dos altos y con sombrero.
Homero Manzi
A tantos le cantaste...
A tu Santiago seco, al padre tan lejano,
a Buenos Aires lesa, a ese tren de la infancia.
A la mujer que insiste en quedarse a tu lado,
al viento esplendoroso, al ciego que no muere.
A tantos, a cualquiera, a cientos que se fueron
sin saber que invertías sus grises con tu acento.
A tantos...A quién sabe por qué lo retrataste,
a algunos que rozaron tu verbo incandescente.
A vivir sobre un tango que se bebió tu beso
se dedicó tu muerte,
a morir sobre un lecho de fragancia perpetua
se limitó tu vida.
A tantos le dejaste la zurda enceguecida
y una ventana añeja donde la magia aún posa
sus yemas invisibles.
A tantos le cantaste, que no pueden nombrarte
sin que les chifle el alma.
Andrés Eduardo Pierucci
“Carlos Tecione”
Arroyo Seco –Santa Fe
2° Mención del Jurado
“El Paisaje de Homero”
Homero del tango porfiado en las veredas,
de las esquinas viejas y el Riachuelo,
del farol que su tímida luz parpadea
sobre la música nueva del abuelo.
Homero que sabes de tristezas
de engaños y dulces amoríos,
de tibiezas...y también de fríos,
y de arañar la puerta a la pobreza.
Homero de las letras como fuego,
de volver “por la huella” con sureda,
del amor a “Malena” y un “torrente”
de “ensueño” que va “sosteniendo recuerdos”.
El paisaje de Homero era nostalgia
del barrio de Pompeya y sus potreros,
de taitas, minas y entreveros
y un coro de sapos con su magia.
Acuarelas de San Juan y Loria,
de ese viejo almacén..., su paradero,
de los muros callados, de silencio
cortado por un son bandoneonero.
Mistura de Boedo y Puente Alsina,
y un pedazo de Almagro en el acierto
que pintó a “Bettinoti” a cielo abierto
payándole al ocaso de su vida.
Homero Manzi, de la pluma mística,
del albor atrevido de tu aura,
del arresto que contagia el tango maula,
de la pluma juzgada, fiel, artística.
Homero de la piel de Buenos Aires
engarzada en la lumbre de tu casta,
lástima que tu ser le dijo basta
al tango con sus mágicos donaires.
Gustavo Fabián Pettinari
“El Cachafaz”
Venado Tuerto –Santa Fe
3° Mención del Jurado
“Vida y Obra de Homero Manzi”
Un siglo de distancia
No sé como describirte,
Contar tu historia Homero, no es tan fácil.
Escritor, poeta, cineasta, militante,
Que de Añatuya robaste el paisaje.
Te hablo como si fueras mi viejo,
con la confianza de una hija al padre.
¡Si tenemos los mismos sentimientos
y amas tanto como yo a Buenos Aires!
Tu alma está en cada estrofa,
en cada cuento y verso que pintaste,
cuando niño de una ventana contemplabas
el zigzagueo de una ciudad pujante.
Pujante como vos, hombre valiente,
de ideales firmes, que nunca silenciaste,
acuñando sueños bajo un cielo azul y blanco,
que luego con el tiempo, forjaste.
Y le escribiste al sur, a tu Pompeya,
a la musa inspiradora de ninguna,
a la novia de arena con Petit,
y a los sapos redoblando en la laguna.
No dejaste nada por narrar;
tu vuelo fue tan corto y tan profundo
que hoy, a un siglo de distancia,
estás presente en el pueblo,
en el tango y en el mundo.
Adriana María Pracánico
“China”
San Fernando – Buenos Aires
4° Mención del Jurado
“Soy Homero”
Yo soy Homero, chango del -“tire diez!”-,
cuando había tren y paraba en Añatuya.
Empecé de alpargatas santiagueñas.
Me encorbaté en la porteña bulla.
Fue durante la guerra del catorce
cuando mis viejos nos mudaron al Sur,
paredón y después que, por entonces,
era el suburbio de mi juventud.
Evoco escarchas del invierno en Pompeya
y el sudor de trajeados en enero,
los cafés de Corrientes ancha, entera,
de comparsas del corso de Boedo.
Yo vi pasar tamberos por la calle
ordeñando, de encargo, puerta a puerta.
Vi bailes de la esquina, en carnavales,
frente a la casa de la vecina muerta.
No hacía falta tener plata ni coche
para viajar al centro con el 7
de Flores a Once, Obelisco y Retiro,
o a SADAIC, con el 76 o el 5,
o a Caballito con el tranvía 2,
a Liniers, con el 1, de dos pisos,
o al puerto, la costanera sur
o al bajo, piringundín y vicios.
yo soy el que escribió: Che, bandoneón,
El último organito, Sur, Malena,
Barrio de Tango, Juan Manuel, Ninguna,
El Pescante, Fuimos, Carnavalera,
Monte Criollo, Eufemio, Manoblanca,
Mañana zarpa un barco, La tapera,
Farol de Esquina, Discepolín, Mariana,
Tal vez será su voz, Ronda y llamada.
Aunque me gusta el lunfardo, no lo escribo,
para que mi poesía sea de todos.
Palabra fácil, con sencillo motivo y
zafo de la censura, así, a mi modo.
Yo voy más a los cafés que a la Iglesia.
Divertido en el juego y con la barra.
Lento al andar, tras largas sobremesas,
imaginando poemas en la farra.
Estoy con el Zorzal, con Chola Luna
con la Maizani y Mercedes Simone:
café con leche, o vermouth con aceitunas,
oyendo un piano, violines, bandoneones.
Yo soy Homero. Pregúntenle a Malena,
a Cátulo, Centeya o Aguilar,
a Barbieri, Troilo, Delfi, Azucena,
a los Lomuto, Canaro o Ben Molar.
Andrés Julio Farenga
“Homero”
Tenerife - España
Premio “Producción Extranjera”